
O muy al comienzo
la historia de los dos hermanos
podrían haberse llamado tragaluz
pero se llamaron Lumière
y tenían casi la misma bobina
desde ese entonces
siempre hay dos bobinas
para hacer cine
una que se llena
y una que se vacía
como por azar
en video
se llamó a la bobina izquierda
el esclavo
y a la de la derecha
el amo
Jean-Luc Godard.

Ahora llega el digital
y no hay bobinas
ni izquierda
ni derecha
solo ceros y unos
números que (re)crean
la imagen
o
las imágenes
el cine digital refleja
la realidad
ya que no hay
izquierda
ni derecha
solo números
dinero
poder
(los amos)
y debajo
los ciudadanos
(esclavos)
Akerman.

Mucho antes de plantar la cámara y ponerse a rodar planos, se encuentra la mirada. Esto es lo más importante, el resto viene después. La mirada puede ser frontal, como la de Pedro Costa. De tú a tú. Y también puede ser una mirada de arriba a abajo, en picado. Como la de Danny Boyle. Dos maneras contrarias de hacer cine y retratar lo marginal. El uno hace cine para intentar cambiar las cosas, o cualquier cosa. Mientras que el otro hace un tipo de cine con el que dejar todo igual, que nada cambie. Un cine de lo pobre desde lo pobre. Y un cine de lo pobre desde el poder (15 millones de dólares de presupuesto, 10 millones de euros, 1660millones de las antiguas pesetas).
Slumdog millionaire se convierte así en una película más sobre niños pobres con los que inflar las cuentas corrientes de los inversores. Eso es lo único que quieren que llegue a cambiar. Sus cuentas corrientes. 176,166,503 $, 114,5 millones de €uros, 19.103.376.167 de pesetas. Esas cifras vienen a ser la recaudación de la película.
Continuará...
Slumdog millionaire se convierte así en una película más sobre niños pobres con los que inflar las cuentas corrientes de los inversores. Eso es lo único que quieren que llegue a cambiar. Sus cuentas corrientes. 176,166,503 $, 114,5 millones de €uros, 19.103.376.167 de pesetas. Esas cifras vienen a ser la recaudación de la película.
Continuará...









